Sesión 5 de 30 · Estabilizar

Lucha, huida y congelación: los tres modos de tu alarma

Por qué a veces estás acelerado, a veces colapsado, y por qué no se sale con voluntad.

13 min de lectura

Objetivo

Reconocer las tres respuestas autonómicas principales (simpática activadora, dorsal de colapso, ventral de seguridad) en tu propia experiencia y entender por qué no se puede "pensar" para salir de ellas — hay que enviar señales corporales.

Cuando tu amígdala activa la alarma, tu cuerpo no entra en un único modo. Entra en uno de varios, dependiendo de qué considere más útil para sobrevivir en ese momento. Conocer esos modos te va a permitir, primero, reconocer en cuál estás. Y después, dejar de juzgarte por estar en uno u otro.

Modo LUCHA o HUIDA (simpático activado)

  • Pulso acelerado, respiración alta, músculos tensos.
  • Mente acelerada, hipervigilancia, irritabilidad.
  • Sensación de "tengo que hacer algo ya".
  • Insomnio aunque estés exhausto/a.
  • Ansiedad anticipatoria, miedo difuso, urgencia.

Modo CONGELACIÓN o COLAPSO (parasimpático dorsal)

  • Fatiga profunda, sensación de plomo.
  • Niebla mental, dificultad para pensar.
  • Desconexión emocional, anestesia, "no siento nada".
  • Hipotensión, mareo, ganas de tumbarse.
  • Resignación, desesperanza, "para qué".

Modo SEGURIDAD (ventral activo)

  • Respiración cómoda, pulso tranquilo.
  • Capacidad de conexión con otros y contigo.
  • Curiosidad, juego, presencia.
  • Digestión funcional, sueño reparador.
  • Sensación de "estoy aquí, estoy bien por ahora".

Sigue leyendo dentro de la app

3 secciones más en esta sesión

La sesión completa incluye más bloques de contenido, reflexión personal cifrada, prácticas asociadas con seguimiento 24/48h y conexión con el resto del recorrido. Tu reflexión es solo para ti — cifrada con XChaCha20, ni nosotros la leemos.

Acceder al recorrido completo →

Let’s Shine ofrece educación diaria, prácticas de bienestar y acompañamiento de IA para sistemas nerviosos sensibles. No diagnostica, trata, cura ni previene enfermedades, y no sustituye a médicos, psicólogos, fisioterapeutas ni a ningún profesional sanitario. Ante síntomas nuevos, intensos o que empeoran, consulta con un profesional cualificado. En una emergencia, contacta con los servicios de emergencia locales.